Construcción de identidades a través de la semiótica

El cine argentino va creciendo a pasos gigantes y constantes. Por más taquilleras que sean algunas películas, la mayoría todavía no llega a superar las expectativas del cine de “culto” que exigen algunos pocos. No es que todos los films tienen que ser cognitivos o educacionales, pero si se puede decir que el público argentino está cada vez más enganchado con su cine, se compromete de alguna forma con el relato que consume y espera que las producciones sean más complejas y las tramas más atrapantes. Indicio muy importante a la hora de crear futuras producciones. Especialmente si hablamos del nuevo cine argentino, el cual está marcado por el carácter “independiente” de la industria y el cambio radical en la óptica de directores de una nueva generación que buscan otra estética y una nueva forma de contar sus historias.

Cuando hablo de esta nueva etapa nos referimos principalmente a los creadores y actores de los largometrajes con más repercusión en el último año. Antes de continuar, no podemos obviar el alcance mundial que tuvo Relatos Salvajes de Damián Szifron (estrenada en 2014) al competir en el Festival de Cannes y alcanzar los 3.5 millones de espectadores durante las 20 semanas que estuvo en cartelera -contando solamente a Argentina-.

En el 2015 la seguidilla se amplió con una lista de estrenos bastante persistente que desde enero hasta septiembre no paró. El Clan, Voley, La Patota y Abzurdah fueron los films con más trascendencia. Claramente en esta lista también aparecen elencos más tradicionales que, por su gran trayectoria en el ámbito, actúan como una suerte de garantía en el espectador. Ricardo Darín, Diego Peretti, Guillermo Francella, Norma Aleandro, Oscar Martínez, Darío Grandinetti son fórmulas inequívocas. Todas dirigidas por cineastas de menos de 50 años, con una capacidad directiva inmensa y una apuesta al reparto más “novato” en el cine -como Peter Lanzani, Eugenia Suarez o Justina Bustos– que fueron reconocidas hasta en los festivales más prestigiosos del mundo como el de Toronto, Berlín, San Sebastián y Venecia.

Al haber sido acreditada al BAFICI, Festival de Cannes y al de Mar del Plata, tengo acceso a información periodística que me sirve mucho. Al haber cubierto estos eventos por NegroWhite, tengo disponibilidad de medir la repercusión que tuvo en ese medio. Además, en la Web hay mucha información sobre los festivales. Aunque la mayoría son de otros diarios de Argentina, creo que son pertinentes para hacer una suerte de comparación con los medios de Córdoba.

Después de haber asistido al Festival de Mar del Plata, doy cuenta de que, al estar totalmente abierto al público, la cantidad de estudiantes de cine en esta localidad tienen más acceso o posibilidad de ir al evento; por lo cual, la repercusión de la cobertura se supone mayor. Sin embargo, son muy pocos los cordobeses que viajan hasta Buenos Aires para el festival, por ende, teniendo en cuenta el prestigio del de Cannes pero la cercanía del de Mar del Plata, sus alcances se puede medir casi de la misma manera.

Y ahí es cuando  surge la pregunta que presenta Angenot citando a Dr Lyus: ¿acaso el periodista que dirige la opinión pública no procede por sugestión? Viendo las notas online de los medios que cubrieron los festivales, se puede analizar que la gente si lee porque la cantidad de visitas van en crecimiento (todavía no tengo el número preciso) y la gente comparte, comenta y se interesa. Pero el problema es que esta “gente” son los cinéfilos, estudiantes de cine o periodistas culturales interesados y no el público en general.

El tema a analizar se construye desde mayo de 2015 a septiembre de 2016 sobre los festivales de categoría A (San Sebastián, Cannes, Mar del Plata, Venecia y Berlín)  desde estos dos medios Córdoba.

Este tema de tesis se abordará desde una perspectiva teórica interdisciplinar: una semiótica pragmática basada en datos cualititavos y cuantitativos a partir de cada nota. Indagaré cómo se percibe al periodista a través de comentarios, entrevistas y encuestas por un lado; y números de cada publicación por el otro. Para ello tomaré la Teoría del Discurso Social de Marc Angenot en tanto comprende al discurso como un vasta opinión que regula lo que puede ser pensado y enunciado en un estado de sociedad; mientras que el resto se bloquea y resulta impensable por las masas sociales.

Por otro lado adscribiré a la Teoría de los Discursos de Eliseo Verón en tanto posibilita pensar la identidad del otro en relación a las condiciones sociales de producción. Reflexionar en tanto qué condiciones (el furor del cine argentino en los festivales) fueron las que activaron esos enunciados en los que el otro se convertía en una amenaza para la sociedad e incluso había que eliminarlo.

Siempre pensando a la identidad como construcción, compartida socialmente, ésta no es algo que se da y queda estático, sino que es un proceso de constante construcción, por lo cual no se puede hablar de algo determinado en tanto que siempre puede ganarse o perderse terreno. De acuerdo a esto acudo a la definición de Stuart Hall sobre la noción de identidad:

Precisamente porque las identidades se construyen dentro del discurso y no fuera de él, debemos considerarlas producidas en ámbitos históricos e institucionales específicos en el interior de formaciones y prácticas discursivas específicas, mediante estrategias enunciativas específicas (Hall, 2003:17).

La identidad es una construcción simbólica que existe dentro del discurso y que siempre depende de un referente que le es opuesto. La identidad se construye por oposición a un otro, que es diferente. Es así que estas construcciones siempre se presentan en lucha por el significado, mientras que implican decisiones políticas porque imponen sentidos, es decir: son actos de poder.

La categoría de identidad también está atravesada por las condiciones espacio- temporales que están determinadas, en estos momentos, por una sociedad 2.0 donde las interviene, analiza y valida.

Las tecnologías de la información tienen un alcance mayor en la población y se hacen cada día más indispensables. Estas condiciones, elementales para la vida en sociedad actual, son modificadas por aceleraciones y tensiones que proponen los dispositivos tecnológicos. Por otro lado creo importante considerar los accesos desiguales a la información que circula en esos medios en tanto que, como medios de comunicación y nuevas tecnologías, divulgan representaciones que no son particulares/locales sino que, su supuesta “universalidad”, puede diferir de los valores compartidos en un espacio-tiempo particular.

De estas conceptualizaciones sobre las que nos apoyamos para entender la noción de identidad, se desprenden cuestiones en torno al otro como antagonista; ese otro que está siempre implícito cuando se construye una identidad.

Me intersa analizar cómo los periodistas y criticos se ven a sí mismos y cómo son vistos por los demás. Cómo es sui identidad, construcción e imagen. Acá se puede tener en tiempo los conceptos de Ricoeur, Identidad personal:  lugar de confrontación entre la mismidad (sí mismo) y la ipseidad (sí mismo como otro),  Identidad narrativa  se revela en la dialéctica ipseidad/mismidad e identidad dinámica. También creo pertinente considerar algunas de las  funciones del discurso social que compete el tema: representar el mundo, legitimar y controlar, producir la sociedad y sus identidades, sugerir y hacer hacer y finalmente, el discurso social como (no) mercado según la visión del periodista.

Como afirma Angenot: “El D.S. tiene el monopolio de la representación de la realidad, lo que implica también hacer la realidad. Representar lo real es ordenarlo y homogeneizarlo (unidad de una visión de mundo que contiene imágenes y datos) (…) El mercado discursivo provee a los ideologemas un valor de cambio. los objetos ideológicos encuentran nichos de difusión y se esfuerzan por captar públicos fieles, cuyas necesidades modelan según la naturaleza de la oferta. contar con sus aficionados, sus partidarios, sus ‘fieles lectores’ es la exigencia de toda empresa discursiva (…) El discurso social no solamente produce objetos, sino que instituye destinatarios de esos objetos identificándolos (no sólo objetos para sujetos, sino también sujetos para objetos.”

Mi hipótesis es que el periodista y el crítico de cine  no son valorados como se debería en nuestra ciudad. Ya que ellos son los encargados de dar a conocer las películas, y tienen, en gran parte, la responsabilidad de que la gente vaya a verlas. Creo que el problema es que el común de la sociedad cordobés no sabe que la mayoría de las películas que se exhiben en los cines comerciales, vienen de competir en los festivales. Y eso es super importante, ya que la repercusión y la distribución dependen de los resultados en estos eventos cinematográficos. Solo las super premiadas como las mencionadas Relatos Salvajes o El Clan han tenido más trascendencia últimamente porque los galardones que han ganados han sido de los mejores del certamen.

Aún así, la cultura mainstream sigue imponiéndose en el público cordobés, ya que los films de Estados Unidos y especialmente los de Hollywood son hegemónicos. La hegemonía, desde Antonio Gramsci, es un proceso en el cual los subordinados debían imponer otro “escenario” con la pena de venir en la misma estructura social anterior. Cuando Jürgen Habermas cuestiona la idea de opinión pública, la idea que está detrás es la misma: la cultura es un poderoso inmovilizador de la capacidad inventiva de los pueblos y sus valores son la manera en que todo orden burgués se perpetúa más allá de los lamentos de elementos más ortodoxos de distintas tendencias económicas capitalistas. De este modo, el cine  se erige en una de las fuentes de la cultura de masas, en la que la uniformidad social se logra imponiendo los valores del mercado.

Y ahí, aparece nuevamente el rol del periodista, quien tiene la función de mantener o alterar esta cultura “superior” al comunicar sobre cultura en general y sobre cine en particular.

Lo bueno es que ya se están analizando estas cosas; de hecho, en el Festival de Mar del Plata, una joven periodista, Daniela Kozak, presentó su libro La Imagen Recobrada, que habla de cómo se conserva y se ve el cine hoy. Esto indica que hay un interés más allá de la cantidad de espectadores.

A partir del crecimiento en el cine argentino y su repercusión mundial, junto con la cantidad de espectadores de las funciones de películas que han competido en festivales y  las visitas a las notas , se expondrán los datos cuantitativos de la investigación para completarla con los datos cualitativos a través de las entrevistas y la exploración preliminar.

Para finalizar, el objetivo de esta tesis es que un periodista, medio o agente cultural conozca profundamente cómo se perciben estas coberturas en el público cordobés, y asi cambiar lo que haya que mejorar para que estos eventos culturales impactan positivamente en nuestra ciudad.

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