Análisis periodístico en Spotlight y Truth

En la mayoría de los países, la corrupción se entromete en la política y genera terribles consecuencias sociales. Pero hay naciones en las cu​ales un caso de corruptela puede afectar totalmente una campaña política. Estados Unidos es uno de estos.

Históricamente, EEUU ha sido conocido por sus escándalos políticos que gracias a los medios de comunicación salieron a la luz. El de Watergate fue el más célebre mundialmente. Sin embargo, este año otros dos sucesos se hicieron conocidos a partir de sus reproducciones cinematográficas. Por un lado, la ganadora del Oscar 2016, Spotlight; y por otro la estrenada en el Festival de Toronto 2015, Truth.

Spotlight de McCarthy se centra en la historia de cómo la unidad de investigación homónima del periódico Globe, destapó la inmoralidad en la cual la Iglesia Católica de Massachusetts ocultaba un sinnúmero de abusos sexuales cometidos por distintos sacerdotes de Boston, y, gracias al cual, el Globe ganó el Premio Pulitzer al servicio público de 2003.

Como solía pasar antes con los equipos investigadores, éstos gozaban de una gran autonomía y libertad dentro del diario. Durante semanas o meses ponían foco en temas específicos para reportar sobre la corrupción gubernamental y el crimen organizado en América. Durante los 90’, las unidades como éstas eran super costosas, por lo cual pocos diarios podían mantenerlas. El Globe, eligió a los cuatro de sus periodistas para crear, en el 2000, Spotlight.

El contexto tiene mucho que ver en esta historia ya que es año donde los periódicos todavía tenían un gran poder y eran la principal fuente de información de la mayoría de la población, antes de que el avance de Internet los llevara a realizar grandes recortes de personal.

La encarnación de Spotlight se consolidó en 2001. El único miembro con más de un año en el equipo era Matt Carroll; luego se agregó Walter Robinson, jefe del buró en el Medio Oriente del Globe; comandado por Ben Bradlee, corresponsal ante la Casa Blanca con 25 años de experiencia en la edición periodística; al mismo tiempo, ingresa Michael Rezendes, un reportero político que trabajaba hace 11 en Globe; y, finalmente, Sacha Pfeiffer, colaboradora en temas legales y culturales de periódico.

Pero ese grupo repercute a partir de la investigación que revelaba la sucia manipulación ejercida por la Iglesia Católica para silenciar todos los casos de abusos sexuales infantiles cometidos por sacerdotes locales lo largo de numerosas décadas.

Robinson ya había recibido este tema pero, por cuestiones periodísticas de prioridad, no le había dado la suficiente importancia y lo había dejado pasar hasta que se percata de la dimensión del problema y pone manos a la obra a investigarlo con Spotlight.

Los católicos de Boston consideraban que el G​lobe e​ra un periódico liberal, elitista y anticatólico; por esto, este equipo necesitaban documentos, fuentes y testimonios para comunicar lo que el Cardenal Law y el violador principal Geoghan habían ocultado por decadas.

El documento con el que contaban era parte de un expediente que cualquier reportero judicial podría encontrar. Aun así, los periodistas del G​lobe e​staban seguros de que estaban más avanzados en la historia que sus competidores, este escrito en sí era una gran noticia que no querían perder ante otro medio masivo. El equipo tenía que tomar una decisión: seguir adelante según el plan y mostrar el artículo en unos meses; o, publicarlo lo antes posible. El instinto básico mediático indicaba que había que publicarlo inmediatamente; mientras que la necesidad de ser exhaustivos y lograr el máximo impacto posible indicaban que debian que esperar.

En el medio de esta disyuntiva, llega a la insular y provinciana Boston, un nuevo profesional para que el Globe cambie de editor: de Ben Bradlee, Jr. a Marty Baron. Baron representaba un cambio importante para el G​lobe.​Los editores anteriores habían sido católicos irlandeses;

Baron era judío e hijo de inmigrantes israelíes. Este periodista había sido editor ejecutivo de Miami Herald y​, antes, editor general de N​ew York Times.​

Tras conocer a su nuevo jefe, indagar sobre el tema y dividir las tareas, Spotlight dice “acción”.

Los periodistas sabían que las autoridades de la arquidiócesis no iban a hablar con ellos. Entonces tenían que buscar otras fuentes. Su primer razonamiento fue: si hubo abusos sexuales, entonces había víctimas, y si había víctimas, había abogados a cargo.

Contactando a las víctimas empezaron su labor. La inteligencia emocional para entrevistar a los abusados estuvo a cargo de la única mujer del equipo: Sacha. Con su libreta, la periodista se reunía con los chicos (que ya se habían convertido en hombres) dañados. La relación con estas fuentes on the record se dio fluidamente ya que ellos necesitaban de un medio para expresarse.

Luego llegó el momento de hablar con los abogados quienes se negaban a hablar bajo la excusa del “secreto profesional”. Pero, tras mucha insistencia, llamadas y visitas, el plantel pudo sacarle la información que necesitaban a los defensores.

En una semana, Spotlight ya había descubierto que la iglesia había pagado secretamente a varias personas para evitar que presentaran demandas por abuso sexual en contra de sacerdotes. Estos arreglos cuadraban con los intereses de todas las partes: los abogados recibían coimas sin tener que ir a juicio, la arquidiócesis mantenía los crímenes ocultos y las víctimas permanecían calladas.

A esta altura, el equipo sabía lo que había pasado pero no conocía exactamente la dimensión de este escándalo. que tal vez hasta una docena de sacerdotes podrían estar involucrados. Le contaron a Baron, lo que habían descubierto y él autorizó completamente el proyecto. Al mes, Spotlight asumió su última tarea: demostrar que la Arquidiócesis Católica de Boston sabía de los sacerdotes pedófilos en sus iglesias.

Con mucha perseverancia, la investigación concluye con éxito y Spotlight logra publicar su investigación incluyendo que, por lo menos, 130 niños habían sido abusados, entre 1960 y 1998.

Apenas sale a la luz esta información, los teléfonos no paran de sonar y las denuncias de llegar. Al final del film, se muestran los números y conclusiones más relevantes: alrededor del 10% del clero de Boston había abusado, de uno u otro modo, de menores, con el conocimiento y la aquiescencia del cardenal Law, quien poco después de la investigación tuvo que dimitir; y varios años más tarde, huyó al Vaticano para escapar de un juicio que hubiera terminado con su carrera.

Lo que no aparece en la cinta es la actitud de Bergoglio. En su primer día de pontificado, Francisco visitó Santa María la Mayor, donde reside este cardenal retirado, de 82 años, y comentó a los que le acompañaban: “No quiero que frecuente (el cardenal) esta Basílica”.

Tampoco se ve reflejado detalladamente todo el trabajo ni todas las entrevistas a las víctimas, aun así, Spotlight, es un equipo ejemplar y esto se ve en su cinta, que se consagró como, ni más ni menos, la ganadora del Oscar a la mejor película.

Spotlight quedara en la memoria de todos, ya que es un film no sobre periodistas sino sobre el trabajo periodístico en la sociedad. El director no pretende pintarlos como héroes ni ponerlos por encima de las víctimas. Es una película sobre un caso que compromete a varias áreas de la sociedad en la cual la periodística gana terreno.

En contraposición al victorioso equipo de Spotlight, aparece Mary Mapes con su libro y experiencia. Esta productora del programa de la CBS, 60 minutes y su conductor Dan Rather descubren una historia que podría cambiar el curso de las elecciones presidenciales 2004. En un país inmerso en la guerra contra Iraq y Afganistán, todo apunta a que George W. Bush va a ser reelegido presidente de los Estados Unidos. En este contexto político, surge el escándalo q u e s e d i o a c o n o c e r c o m o R a t h e r g a t e y q u e s e r e c r e ó e n e l f i l m d e V a n d e r b i l t , ​T r u t h . ​

Después de superar impedimentos políticos, temporales y personales, y tras días de indagación, entrevistas telefónicas y búsqueda de testimonios, la dupla piensa que tiene todo y ya puede hacerlo publico. Sin embargo, sus fuentes son off off the record, por lo cual no pueden publicar sus nombres. Aun así, ponen en una situación muy incómoda a uno de sus testigos, aumentando la inconformidad del ámbito con este equipo de investigación.

Ante esto, Mapes y Rather deciden difundir la valiosa información sobre la deserción de Bush durante las guerras. Es la emisión de un programa especial sobre esta noticia la que desata una tormenta profesional e informativa. A partir de este suceso, la periodista empieza a ser cuestionada por la veracidad de su información. La periodista está convencida de la franqueza de su trabajo, sin embargo, se percata de que muchos de sus documentos no coinciden con la fecha de escritura y ahí es cuando reconoce que su investigación no ha sido suficientemente verificada.

La consecuencia del escándalo es que Mary Mapes, quien había sido laureada en su día con el premio Peabody por destapar las torturas de Abu Ghraib, es despedida como productora del programa, y Rather, un año después, renuncia como presentador de las noticias de la CBS, puesto en el que se lucía desde hace 24 años.

Ambos periodistas se preocupan por demostrar la veracidad de su noticia y defender la verdad por encima de los intereses políticos y económicos. Pero no hay forma, a partir de la “noticia deseada” su credibilidad se ha visto afectada ante la falta de verificación.

A diferencia del film anterior, ésta parte de una biografía por lo cual el punto de vista es mucho más subjetivo y a la vez fue bastante criticada por los medios.

Cuando se estrenó Truth, The Associated Press informó que tenía la historia completa de esta investigación y que la CBS habia denunciado la película por falta de autenticidad. La critica principalfue que no retrata con precisión lo que realmente pasó detrás de las escenas en los eventos presentados.

Sin embargo, Truth trajo importantes efectos. El País de España resumió el impacto de este escándalo en 4 conclusiones: 1.Los votantes ya no se interesan tanto por las noticias de prensa tradicional y cadenas dominantes. 2.El público desconfía del periodismo. 3.Los electores se trasladaron a Internet y nuevos medios que muestran sus preferencias partidistas. 4.Los programas de humor político aumentaron su audiencia por adjudicarse mayor libertad de expresión.

Truth no muestra la verdad del hecho pero sí resalta el premio trata de convertir errores periodísticos y juicios personales en actos de heroísmo y el sacrificio. Este caso fue un antes y un después en la repercusión de los medios en la política.

Finalmente, Bush ganó las elecciones, y fueron los periodistas quienes terminaron perdiendo lo más importante que tenían, su confianza.

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